Los tamalitos de Olga, una leyenda cubana

Tamales

Tamales - Imagen vía Wikipedia

“Pican, no pican, los tamalitos que vende Olga…” ¿Qué cubano no ha escuchado esta canción, con la cual bailaron nuestros padres por allá por la década de 1950? La música cubana, como expresión de un pueblo amante del buen comer –para no decir de un pueblo glotón- ha dedicado no pocas canciones a la cocina cubana.

Así tenemos “la caldosa de Quique y Marina”, o la “gallina vieja” de Van Van, y también de esta orquesta la más reciente “que no le toquen la puerta, que el negro está cocinando”. Todas con picardía y doble sentido, como sucede con frecuencia entre nosotros.

Como Quique y Marina, que fueron los padres de una familia oriental, Olga Moré Jiménez, nacida en el poblado de Cruces, Cienfuegos, en 1922, también fue una persona real.

Esta mujer se hizo famosa en La Habana de 1949, cuando comenzó a vender tamales por las calles de la ciudad. Al principio la gente se burlaba de ella, pero luego reconocieron la calidad de sus “tamalitos” picantes. En una de esas jornadas de trabajo, Olga conoció al músico Félix Reina, quien compuso la canción que la inmortalizó para la cultura cubana.

Como la receta de Olga nunca fue revelada, quiero ofrecerles hoy la receta de tamales de la maestra Nitza Villapol, en especial a mis amigos cubanos residentes en Estados Unidos, España y otros países. A diferencia de los tamales elaborados en el oriente de Cuba -las populares hayacas santiagueras-, a estos se les añade leche condensada. Estos son los ingredientes:

2 tazas de harina de maíz
2 tazas de agua
1 cucharada de sal
6 cucharadas de grasa, aceite o manteca
1 cebolla chica
1 pimiento
4 cucharadas de puré de tomate
1 cucharadita de sal
¼ cucharadita de pimienta molida
2 cucharadas de azúcar o leche condensada
1 ½ tazas de agua, leche o caldo

Y se preparan así:

Remoje la harina de maíz en las dos tazas de agua con la cucharada de sal desde la noche anterior. Haga un sofrito con grasa, cebolla, pimiento, puré de tomate y la carne que vaya a utilizar –esto es opcional- cortada en trocitos. Mezcle este sofrito con el maíz. Añada el azúcar o la leche condensada, mezclada con el agua, la leche o el caldo. Cocine toda la masa durante tres a cinco minutos. Revuelva hasta que cuaje. Vierta esa mezcla en las hojas de plátano preparadas al efecto. Amarre y cocine en agua con sal durante alrededor de una hora. Se sirven a temperatura ambiente o fríos.

Acerca de Alejandro Robaina

Dueño del restaurant La Casa, en La Habana, Cuba. Owner of restaurant La Casa, in Havana, Cuba. Ver todas las entradas de Alejandro Robaina

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