Mi primera experiencia con los habanos

Alejandro Robaina

Fumando un habano

Mi primer habano lo fumé hace ya algunos años y fue un regalo muy especial. Por increíble que parezca, a pesar de haber nacido en un medio donde fumar un puro es algo cotidiano, el primero que fumé llegó de la mano de un extranjero: James Suckling.

James Suckling, actualmente Editor europeo de la revista Cigar Aficionado, y amante de Cuba, es una persona que ha dedicado mucho tiempo a conocer nuestro país por dentro. Sus reportajes sobre la realidad cubana son leídos por miles de personas que luego siguen sus recomendaciones cuando viajan a nuestro país. En varias ocasiones James visitó Cuba para escribir sobre los restaurantes de nuestro país y en más de una oportunidad ha recomendado al restaurant La Casa. Siempre que cenamos juntos, nuestras conversaciones giran en torno a un habano, algo inevitable cuando se dialoga con un verdadero entendido en el ámbito de los vinos y tabacos.
De esa manera me inicié en este extraordinario mundo, pero aprender a degustar un puro es algo que llega con el tiempo. Apreciar las sutilezas en los sabores, el aroma o el torcido de un tabaco cubano, es una experiencia singular. Siempre que hablo del tema, recuerdo al sabio cubano Fernando Ortiz, quien decía que fumar un habano es un acto de pura soberanía.

La preferencia por uno u otro, solo es resultado de la experiencia personal. Desde hace ya algún tiempo, me he decidido por los Cohíba Robustos, para degustar acompañado por un añejo Havana Club, o un buen Ron Santiago. Sin embargo, cuando me preparo una taza bien cargada de café cubano, nada mejor que un “Robusto T” de Trinidad (una joya que ya tiene más de una década en el mercado internacional).

Hay varios secretos que le permiten al fumador sacar el mayor provecho y placer de un habano… entre todos ellos, yo les recomiendo la paciencia. Desde el momento en que encendemos un puro notamos que este es un acto apacible: es bueno quemarlo poco a poco, sin acercar mucho la llama, para que el habano prenda con fuerza. Luego podremos apreciar las diferencias en cada una de las partes del habano, desde los sabores más delicados (al inicio) hasta los más picantes y fuertes (en el último tercio del puro). Mi recomendación personal: admiren la forma que va tomando la ceniza y así podrán aprender también muchas cosas sobre el torcido de ese habano.

Siempre tengan en cuenta: no existen malos comienzos en el mundo de los habanos, porque cada uno de ellos guarda una experiencia única, esa que solo es descubierta con la primera bocanada de humo.

Acerca de Alejandro Robaina

Dueño del restaurant La Casa, en La Habana, Cuba. Owner of restaurant La Casa, in Havana, Cuba. Ver todas las entradas de Alejandro Robaina

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